lunes, 10 de octubre de 2011

Ecos del pasado, Diana Gabaldon

En esta esperadísima entrega -Viento y ceniza se publicó hace unos cuatro años- , Jamie Fraser vive inmerso en la Revolución Americana de finales del siglo XVIII, cuya trascendencia histórica le llevará a enfrentarse al peor de los dilemas: en el bando del ejército inglés que debe sofocar la rebelión se encuentra su hijo ilegítimo. Será su esposa Claire, que tiene la capacidad de viajar en el tiempo, la clave para afrontar el inminente encuentro entre padre e hijo, que podría desatar la peor de las fatalidades. La aventura está servida.


Como amante de la saga "Outlander" esperaba este séptimo libro como agua de Mayo. Necesitaba saber que había sido de la vida de nuestro Jamie y su querida Claire.
Pues bien, esta devoradora incansable de libros, que puede leer novelas de 400 y 500 páginas en dos/tres horas, ha tardado meses en conseguir acabar "Ecos del pasado". Y os aseguro que he tenido que echar mano de toda mi fuerza de voluntad y, por qué no decirlo, cabezonería.

Ya hace un par de semanas que conseguí acabarlo y aún me queda esa sensación de tristeza, de pena...de cuando destrozan una buena novela.
Las cuatro primeras novelas se leen con muchas ganas, las tramas son entretenidas, los personajes...bueno, de todos es sabido que Jamie es, junto a Pendergast, uno de los personajes que considero más carismáticos en la literatura actual. La sexta novela ya se lee con más dificultad, se hace pesada en muchos momentos, Jamie y Claire pierden fuelle y se ve todo un poco forzado....Pero es que "Ecos del pasado" se hace eterna, soporífera, pesada, lenta...Hay un poco de emoción cuando vas llegando a la página 950, a unas 60 páginas del final...

Diana Gabaldon ha querido exprimir demasiado a su gallina de los huevos de oro y nos ha regalado un Jamie falto de fuerza, carisma y esencia propia. Una especie de sombra de lo que una vez fue.
Y lo peor es que habrá que leer la octava novela, aunque deben faltar unos cuatro años para ese suplicio, iremos cogiendo fuerzas.

Alguien debería advertirle que los héroes merecen un final digno y que ya va siendo hora de colgar el "kilt"